Cuaresma en los cenotes de Homún

Mauricio Casares Castro

Desde la ría de Celestún hasta los pastizales de Tizimín, los cerritos de Muna y el cráter de Chicxulub, las venas abiertas del acuífero maya cargan con las orinas y excretas de las más de 200 mega granjas de cerdos impuestas por Kekén en el territorio habitado desde tiempos inmemoriales por el pueblo maya. Los miles de turistas que visitan los cenotes buscando refrescarse con las aguas del inframundo maya en esta semana santa, no ignoran las violaciones a los derechos humanos a la libre determinación, autonomía y consulta indígena, libre, previa, informada y culturalmente adecuada, derechos que han sido violados al implementarse la industria porcícola sin ningún consentimiento en este territorio indígena. Obra y gracia de Homún. Culpen a los kananes, a lxs guardianes y guardianas de los cenotes.

Hoy ya no es posible tapar el sol con un solo dedo, el ejercicio de extraer agua limpia de los pozos para volverla a la tierra con los desechos de miles de cerdos, contamina lo que la naturaleza tardó millones de años en formar, y las granjas de Kekén que operan sin ninguna autorización del pueblo y ninguna regulación por parte de las autoridades ambientales, son la cara más visible de la crisis ambiental de raíces humanas que vive este territorio.

Convocando al espíritu de solidaridad humana y de afinidad con toda la vida, la cuaresma puede ser un llamado a la conversión ecológica. Casualmente, el lunes de Pascua es la audiencia donde la suspensión de la granja puede revocarse y vuelvan a llenar de cerdos las naves de la mega granja de Homún. La responsabilidad del derecho será puesta a prueba en los tribunales locales, cuando falta muy poco para saber si las leyes escritas sirven para defender al pueblo maya, al agua, a los cenotes, a la vida y al futuro de niños y niñas de Homún que interpusieron un amparo para defender sus derechos.

La industria porcina es una preocupación común para los pueblos mayas, industria que ha sido impuesta de manera arbitraria por parte de sujetos externos, gobiernos y empresas. ¿Cómo celebrar la pascua, la victoria de la vida sobre la muerte, cuando es la decisión de un juez, parte del yugo colonial, herencia de la violación de los derechos de los pueblos, quien decida sobre el tipo de desarrollo económico que pueda tener un pueblo en su territorio? Creyentes o no creyentes, estamos todxs llamadxs a construir un nuevo paradigma del progreso, pues la crisis ecológica nos tiene en un momento crítico de la historia y los kananes nos recuerdan la vocación de protectores y custodios del medio ambiente, por el respeto hacia la naturaleza y los derechos humanos universales.

El pueblo de Homún lo tiene muy claro, a problemas sociales se responde con redes comunitarias y desde 2017 organizaron una consulta popular donde ganó abrumadoramente el NO a la granja, ubicándonos en un nuevo enfoque de cómo valorar y contemplar la naturaleza, donde es el pueblo quien manda en el pueblo y los derechos se exigen, codo a codo, para buscar su cumplimiento.

Con viacrucis o sin viacrucis, quemando llantas en barricadas o sosteniendo la lucha en los tribunales, reabriendo la granja o manteniendo la suspensión, el movimiento popular de base, desde abajo hacia arriba, nos enseña qué tipo de horizonte ecológico queremos dejar a los niños y jóvenes, todxs respondiendo en coherencia a la misión de cuidar la casa común. Cuando por cada niño en situación de pobreza en Yucatán hay dos cerdos bien gordos contaminando el acuífero peninsular ¿Qué tipo de justicia y a qué tipo de conversión aspiramos?