Piedras para construir

Equipo INDIGNACIÓN A.C.

29 de julio de 2003

A doña Sara Millet, con admiración

 

Estimada Margarita:

 

Reciba, antes que nada, un saludo cordial y el agradecimiento por su interés en el trabajo, modesto y limitado, que el Equipo Indignación realiza.

Hemos leído, con atención, el escrito en el que se refiere al trabajo de este Equipo. Nos preocupan, como a usted, las irregularidades que rodean el caso Medina-Abraham. Especialmente nos preocupa lo que éste y otros casos similares exhiben: El derecho a la justicia y a ser juzgado por tribunales imparciales no está garantizado en nuestro Estado. Si tantas irregularidades rodean uno de los casos más divulgados en la historia de Yucatán ¡Qué no pasará con los expedientes que se refieren a personas anónimas, sin recursos económicos y sin acceso a abogados particulares! Coincidimos con quienes sostienen que el caso Medina-Abraham ha desnudado el sistema de procuración y de impartición de justicia en Yucatán y admiramos a todas las personas que han dedicado su esfuerzo a denunciar estas irregularidades, a exigir justicia y a luchar contra la impunidad de los responsables. De manera particular admiramos el tesón y el valor de doña Sara Millet, cuyo insistente trabajo ha sido ejemplo de constancia y tenacidad para este Equipo. Aunque quizás ella desconoce la admiración que nos despierta, sí­ sabe cuáles han sido las acciones que el Equipo Indignación ha realizado con respecto a este caso. Quizás ella, como usted, esperaba más, pero vamos a intentar compartirle, a modo de respuesta, las siguientes reflexiones.

Quienes integramos Indignación estamos convencidos y convencidas de que nuestro trabajo es apenas un pequeño aporte que se suma al trabajo que muchos otros y muchas otras realizan desde distintas trincheras y con diferentes estrategias, la mayorí­a desde el anonimato.

Es, desde luego, insuficiente lo que el Equipo Indignación ha hecho para documentar y denunciar las irregularidades en la impartición de justicia en éste y en otros casos. Es también insuficiente lo que se ha hecho para lograr un Estado en el que los derechos de todos y de todas sean plenamente respetados y en el que las autoridades sean sancionadas cuando incurran en violaciones a estos derechos. ¡Imagí­nese que, después de tantos años, ni siquiera hemos logrado que se tipifique la tortura en Yucatán! Por supuesto, vamos a continuar trabajando hasta lograrlo.

Hay, sí­, pequeños logros en el trabajo por lograr la plena vigencia de los derechos humanos, logros que, más que propiciar, el Equipo Indignación ha tenido el privilegio de documentar y compartir, pues el trabajo lo han realizado grupos de comunidades que, con enorme valor, se han enfrentado a los caciques de su región, personas que tienen el enorme valor de enfrentarse a poderosos intereses, compañeros y compañeras que sufren encarcelamientos injustos y vejaciones, gente que es sometida a torturas y otros tratos crueles. Ellos y ellas sí­ que arriesgan su tranquilidad, su seguridad, su integridad física. Para quienes integramos el Equipo el trabajo es intenso pero, ciertamente, conlleva menos riesgos.

Nos alegra también que, con el esfuerzo de muchos y muchas que estuvieron atentos y participaron de distintas formas, finalmente se haya logrado modificar la Ley de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán. Es insuficiente esta ley, pero es sin duda mucho mejor que la anterior que nos negaba la posibilidad de contar con una institución pública de defensa de los derechos humanos autónoma e independiente.

Le hablamos de este pequeño logro para compartirle un poco parte de nuestra estrategia: Nuestros recursos son modestos y tenemos que optimizarlos para lograr un impacto, por eso elegimos poner nuestro empeño en la construcción de instituciones que garanticen un recurso efectivo para muchos y muchas que sufren abusos y omisiones de las autoridades. Para lograr este objetivo también, en ocasiones, asumimos casos. Suelen ser casos de personas que no cuentan con recursos económicos o casos de personas que, por distintos motivos, son discriminados o discriminadas. No llevamos directamente la defensa de los casos, pero sí los acompañamos. Le decíamos que nuestros recursos son escasos. Hasta ahora, por ejemplo, sólo un estudiante de leyes se ha animado a comprometerse en el trabajo cotidiano de defensa de los derechos humanos junto con este Equipo.

En el diseño de las estrategias del Equipo los medios de comunicación tienen un valor (y apreciamos los espacios que se brindan a la causa de los derechos humanos), pero no son el único recurso. No le tememos al protagonismo pero, en algunos casos, incluso, no son el recurso privilegiado.

Sí. Nos preocupa el caso Medina-Abraham, las injusticias y las irregularidades que lo rodean. Nos preocupa el caso de don Ricardo Ucán, a quien se le ha negado el derecho a la justicia; nos preocupó mucho el caso de doña Teresa, para quien la justicia llegó tan tarde que, cuando finalmente llegó la orden de aprehensión ¡el agresor ya habí­a muerto! Nos preocupa el caso de Digna Ochoa, cuyo ejemplo siempre nos anima, que la fiscalía concluye a pesar de que se documentaron irregularidades en la investigación. El experto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, no encontró dolo en las irregularidades que detectó en el expediente, sino torpezas. De nuevo nos escandalizamos: Si esto ocurre con un caso seguido y vigilado por organizaciones locales, nacionales e internacionales ¡qué no pasará con los expedientes de personas anónimas, desconocidas, empobrecidas! Hace falta todavía un intenso trabajo para lograr que el acceso a la justicia sea cierto, que el derecho a ser juzgado por tribunales imparciales se respete, que las instituciones encargadas de procurar y de impartir justicia se conduzcan con el profesionalismo, la eficacia y la honradez a la que tenemos derecho.

Nos alegra, permítannos decírselo, saberla indignada. Hoy esa indignación es para cuestionar el trabajo de este equipo y aceptamos el cuestionamiento, casi un reclamo que nos conmueve pues incluye un reconocimiento, inmerecido, al trabajo de este Equipo. Perdón, ya nos desviamos. Nos alegra saberla indignada, porque siempre es motivo de alegría encontrar aliados en el trabajo de construir un mundo distinto, un mundo en el que los ciudadanos y ciudadanas vean sus derechos respetados; un mundo en el que la justicia no se venda al mejor postor, un mundo en el que la discriminación no sea permitida y en el que el abuso de poder se sancione; un mundo, en fin, en el que todos y todas quepamos con dignidad.

También queremos confesarle, ya que es aliada en este trabajo, que pugnamos por un mundo en el que ejercer derechos ciudadanos y cuestionar a las autoridades no se considere “retirar piedras”. En todo caso, si encontramos piedras, intentaremos usarlas para construir ese mundo en el que soñamos.

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