Libre determinación del pueblo maya o Kekén impone huella porcina en anillo de cenotes

Homún celebra con audiencia en juzgado dos años de su auto consulta

Mauricio Casares Castro / Indignación A.C.

 

Hoy es el segundo aniversario de la consulta donde Homún rechazó el establecimiento de la granja de Kekén en su territorio. Hoy es también el día en que el Juzgado Cuarto de Distrito cita a Homún para continuar el juicio por el rechazo del pueblo a la cancelación del goze, disfrute y permanencia de su territorio ancestral. Es el día que la historia entrelaza dos caminos,  frente a frente. Uno, herencia ancestral de rebeldía, el otro, la negativa de abandonar prácticas heredadas de colonialismo, invasión y saqueo. Mismos son los reclamos, distintos los motivos, nuevos paradigmas, resoluciones diferentes. Porque las armas son un camino superado tras la irrupción de fin de siglo del último ejército maya rebelde, la propuesta de la lucha por los derechos de los pueblos es un llamado urgente a la organización desde abajo para la exigencia y práctica de sus derechos inalienables: el ejercicio de la libre determinación y la conservación y el manejo de su territorio.

La historia sigue su curso y los paradigmas sociales se ligan a las luchas y logros que cada pueblo, desde su trinchera, conquista con sangre y sacrificio. Hoy es el día que se enfrentan dos senderos históricos que se tejen en una sola nación, uno que históricamente ha conservado la vida, y el otro que permanentemente acumula trazos de muerte tras de sí en sus intervenciones. El pueblo maya de Homún resiste los embates de empresarios que lucran con su territorio, por otro lado, los jueces se resisten a resolver con los derechos de los pueblos por las leyes locales, nacionales e internacionales. Un abismo paradigmático separa a los mayas yucatecos que conservan el 70% de su territorio como herencia para todxs sus habitantes, de la codicia de unos cuantos no mayas que con sus cochinos pueden perturbar la seguridad salubre de toda la península. Unos con la dignidad y el apoyo popular, los otros decadentes, racistas y codiciosos.

El conflicto es parte de nuestra naturaleza pero las soluciones con las que lo superamos pueden otorgar libertad y vida o sometimiento y muerte. Tras el conocimiento del pueblo sobre la amenaza de un criadero de cerdos, Homún organizó la defensa de su territorio con las armas que el nuevo paradigma otorga, la dignidad, la solidaridad y la acción desde abajo, con todas las herramientas fundamentadas en las luchas históricas de todos los pueblos. Dos años atrás, con la participación de varias comunidades y colectivos mayas, y el aval de todas las instituciones jurídicas y democráticas que el Derecho reconoce, Homún dispuso en las urnas un rotundo rechazo a la nueva invasión de su territorio, a la contaminación de la reserva de aguas más grande del país y a la cancelación de su desarrollo económico ligado al turismo en los cenotes. Que la consulta contó con la presencia de Naciones Unidas, del Consejo Indígena de Gobierno, del Congreso Nacional Indígena y el aval de un notario público, poco importa pues a pesar de todo, hoy también celebramos la audiencia judicial de los empresarios porcícolas contra los guardianes de los cenotes.

Los Juzgados parecen ignorar la solución inmediata, profunda y deliberada que el ejercicio de la libre determinación de un pueblo demanda. Lxs abogadxs de Homún nos informan que ahora los Jueces exigen a sus habitantes directrices ambientales, cuando ellos han sido siempre los que cuidan y defienden sus recursos naturales y ha sido esta responsabilidad la que sus guardianes, los Kananes, heredaron de sus ancestros y permanece viva hasta nuestros días. El pueblo maya lucha y resiste a estos mega proyectos que siembran muerte y discriminan con sus pasos. Porque la lucha de un pueblo es por la casa común de todxs nosotrxs, la engorda de cerdos es signo de la inmediatez golosa de unos pocos, del desenfrenado ímpetu por satisfacer vientres y del cochinero que este modelo colonial y racista viraliza en nuestro estado.

Siguen las luchas desde abajo sumando logros, sigue derramándose sangre de defensores de la ecología, el medio ambiente y el territorio de los pueblos originarios. Y es cuando también, a diez días de un aniversario más de la invasión al territorio de los pueblos originarios de este continente, la huella de este encuentro no es la presentación de un cantante en el monumento a la patria, es la patria encarnada en la lucha por la vida loca de unos cuantos y la preservación de la vida digna para todos y todas.

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