Carta abierta al Secretario de Salud: Violencia y Consentimiento

20 de mayo de 2005

 

En un rincón del mundo, unas pieles se encuentran.
Se hablan, se escuchan. Se preguntan, se responden. Se acarician.
Porque una caricia es una pregunta.
Porque una caricia es una respuesta.
Maa Jchixuch en “Muertos incómodos” 

Dr. José Pereira Carcaño
Secretario de Salud del estado de Yucatán

Con escándalo y preocupación hemos leído declaraciones suyas publicadas en el “Mundo al Día” el viernes 13 de mayo pasado, en una nota sobre la inauguración del segundo simposio de violencia familiar.
Dicho periódico le atribuye a usted expresiones que, de ser ciertas, pondrían de manifiesto un gran obstáculo de la Secretaría a su cargo para enfrentar el problema de la violencia de género: la incapacidad para reconocerla.
Ante la grave realidad de la violencia de género en México y en Yucatán, mientras diversos organismos realizan esfuerzos para prevenir y erradicar la violencia contra la mujer, el Secretario de Salud de Yucatán no sólo sostiene la existencia de un supuesto matriarcado, sino que tipifica una nueva y peculiar forma de violencia: “los varones también sufren violencia de sus parejas, pero en este caso no los obligan sino que los someten a la abstinencia”.
Según este pensamiento la mujer es sólo un objeto que debiera estar siempre dispuesta a cumplir con la “obligación” de satisfacer los deseos sexuales del varón, deseos que son, finalmente, los que cuentan. De ahí­ a considerar que no hay violación entre cónyuges no hay ni siquiera un paso. Se coloca usted adentro de esa lógica, en un pensamiento que creíamos ya superado. Lisístrata, la pacifista, sería hoy acusada de incurrir en violencia familiar.
Lo que legitima una relación sexual no es el matrimonio, sino el consentimiento libre de personas adultas. Ese consentimiento, por lo demás, no se da una vez y para siempre, sino que requiere manifestarse en cada acto.
Otras expresiones atribuidas a usted en la misma nota también nos causan preocupación. Afirma que “en Yucatán impera el matriarcado sobre el patriarcado” y lo justifica expresando que: “Existe predominio en la toma de decisiones por parte de la mujer, sobre todo de madres, suegras y abuelas”.
¿En qué ámbito toma esas decisiones la mujer? Porque si se refiere a decisiones que se toman al interior del hogar, la expresión sólo reproduce un pensamiento de la cultura patriarcal que ha sido fuente de inequidad para las mujeres: el lugar de la mujer es lo privado, la casa, la familia. Reproduce la idea de que la mujer lo es en tanto crea, reproduce, sostiene y edifica una familia.
“La identidad de la mujer aparece diluida en otras identidades como las de “vecina”, “madre”, “ama de casa” (suegras y abuelas, añadirí­a el Secretario). Se proyecta así­ su rol doméstico al espacio social, pero no se contribuye de esta forma a disminuir o eliminar las desigualdades de género”.
Esta visión oculta la inequidad de género y, si no se identifica el problema, difícilmente se pueden diseñar estrategias para su solución.
Le recordamos que “la violencia, además de ser delito que requiere prevenirse, combatirse y sancionarse, es también resultado, efecto de una sociedad que subordina y excluye a la mujer”.
El Equipo Indignación le recuerda, respetuosamente, que el Estado mexicano ha suscrito compromisos para garantizar la equidad de género, así­ como para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, compromisos que usted está obligado a cumplir y promover en el ámbito de su competencia.

Atentamente,
INDIGNACIÓN A.C.

Scroll Up