¡Bienvenidas, bienvenidos a esta tierra maya, a esta paz amenazada por despojo, imposición y lucro!

Bienvenida del Equipo Indignación a quienes participan

en la 17 Cumbre Mundial de Premios Nobel de la Paz

  • La ‘paz’ de Yucatán no es fruto de la justicia ni del respeto a los derechos humanos
  • Tortura y tratos crueles son práctica sistemática e impune en el Estado

Bienvenidos a Yucatán, una tierra ‘pacífica’ en la que tienen pocas posibilidades de morir si no son detenidos o detenidas por la policía, tal como ha ocurrido en Oxkutzcab hace unas semanas o en Mérida, Teabo, Tekax, Temax entre otros muchos pueblos yucatecos en los últimos años, en todos los casos impunemente aunque por el sólo hecho de estar en un centro de detención haya responsabilidad estatal por acción o por omisión.

Bienvenidas, Bienvenidos a Yucatán, un lugar en el que tienen pocas probabilidades de sufrir un asalto o fallecer por violencia proveniente del crimen organizado o de la delincuencia común y es por esa razón que presume su paz y seguridad, aunque la tortura y los tratos crueles sean infligidos de manera sistemática e impune durante las detenciones policíacas.

Bienvenidos al Estado con los salarios más bajos del país y la mayor desigualdad económica. Aquí, en esta tierra, se encuentra el municipio considerado el más pobre de toda América latina, de acuerdo con indicadores de alimentación, ingreso, salud y educación. El más empobrecido, aclaramos desde la constatación del despojo y la discriminación que, como Tahdziú, enfrentan los pueblos mayas de la península.

Bienvenidos a Yucatán, tierra maya cuya paz está amenazada por despojo de su territorio a manos del capital nacional e internacional con la complacencia y participación de gobiernos municipales, estatal y federal.

Bienvenidos a este pueblo maya, cuyo derecho a decidir es continuamente vulnerado y cuyos recursos son saqueados sin considerar a los originarios habitantes de estas tierras, sin consultar de manera libre, previa e informada al pueblo maya sobre los proyectos que se imponen, como los eólicos y otros que se presumen como “energías verdes” que ocultan el despojo y la imposición.

Incluso el magno concierto que se realizará en el marco del evento que les ha traído hasta aquí está siendo financiado y promocionado por una empresa cuyas megagranjas porcícolas, instaladas sin consultar al pueblo maya, amenazan el agua, los cenotes con los que las comunidades mantienen una estrecha relación simbólica y ancestral, y amenazan también sus derechos como pueblo.

Homún es uno de los nombres de la dignidad y de la resistencia de un pueblo que defiende sus derechos, el agua, sus cenotes, su cultura y su territorio ante la amenaza de contaminación por el afán de lucro de las empresas que han contado con el respaldo del gobierno estatal.

Bienvenidos a Yucatán, un estado que no reconoce los derechos de las personas homosexuales y donde el propio Congreso ha incurrido reiteradamente en discriminación al negar el reconocimiento de la igualdad jurídica plena.

Bienvenidos a Yucatán, donde los crímenes de odio por homofobia, los feminicidios y el alto índice de violencia contra las mujeres contradicen la engañosa paz y exhiben las omisiones del gobierno en la urgente tarea de erradicar esa violencia.

Bienvenidos a Mérida, antigua ciudad maya de Ichkaansijo’. Un lugar que en pleno 2010 agravió al pueblo maya levantando una estatua en una emblemática avenida de esta ciudad a quienes destruyeron e invadieron esta tierra y esclavizaron al pueblo.

La paz que presume Yucatán no es producto de la justicia ni de la vigencia de los derechos humanos ni de los derechos económicos, sociales y culturales.

El pueblo maya es despojado, se enfrenta cotidianamente a la discriminación, a los malos tratos, a los empleos peor remunerados y una relación asimétrica tolerada y promovida por el propio Estado.

Bienvenidos a México, este país que desde hace años se ha convertido en una fosa, en especial para mujeres y migrantes. Este país adolorido en el que se quiere presentar a Yucatán como un oasis por su engañosa y frágil paz.

La paz que presume Yucatán no se corresponde con la situación de reconocimiento y respeto a los derechos humanos.

Sean bienvenidas, bienvenidos a una tierra amenazada por el lucro, por la impunidad, por el despojo, por la tortura, por la discriminación.

Vienen ustedes de tierras complicadas, vienen de arduos trabajos por la paz.

¡Cuánto deseamos que sus trabajos den abundante fruto!

Bienvenidas. Bienvenidos.

Equipo Indignación. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C.

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