Ayuntamiento de Mérida: Equidad de género

10 de agosto de 2004

 

Sr. Manuel Fuentes Alcocer
Alcalde de la ciudad de Mérida

Regidores y regidora
del Ayuntamiento de Mérida

Quienes integramos el Equipo de Derechos Humanos INDIGNACIÓN A.C. nos dirigimos respetuosamente a ustedes para manifestarles nuestra preocupación por algunas decisiones tomadas con relación al Centro Integral de Atención a la Violencia Intrafamiliar (CIAVI-Casa de la mujer).
La actual administración determinó que el CIAVI deje de ser un centro integrado a Desarrollo Social y lo reubicó en el DIF municipal. Este cambio, en apariencia irrelevante, entraña, a nuestro juicio, una visión que obstaculiza una atención que proteja y promueva los derechos de la mujer y la equidad de género.
Ubicar la Casa de la Mujer en el DIF, es decir, en la institución que vela por la familia, reproduce una construcción cultural que ha sido fuente de inequidad para las mujeres: el lugar de la mujer es lo privado, la casa, la familia. Reproduce la idea de que la mujer lo es en tanto crea, reproduce, sostiene y edifica una familia. Identifica como necesidades de la mujer únicamente aquellas relacionadas con el ámbito familiar, con lo que reproduce un prejuicio en detrimento de la equidad.
“¡Ah! Pues ¿puede haber otra preocupación para las mujeres que no sea la estabilidad familiar, el sostén de la familia, la silla de ruedas para el anciano al que cuida, el alimento de los niños y niñas?”Se preguntarán algunos.
“La identidad de la mujer aparece diluida en otras identidades como las de ‘vecina’, ‘madre’, ‘ama de casa’… Se proyecta así­ su rol doméstico al espacio social, pero no se contribuye de esta forma a disminuir o eliminar las desigualdades de género”. [1]
Patrones culturales ancestrales y una sociedad patriarcal han ocasionado esta inequidad en las relaciones de género.
La violencia que se ejerce contra nosotras, las mujeres, es precisamente un efecto de esa sociedad patriarcal, de la inequidad en las relaciones de género tolerada por la sociedad y por el Estado.
“La violencia, además de ser delito que requiere prevenirse, combatirse y sancionarse, es también resultado, efecto de una sociedad que subordina y excluye a la mujer” [2]. Es por eso que el plan para erradicar la violencia contra la mujer requiere enmarcarse en un proyecto más amplio e integral, que permita combatir todas las formas de violencia así como las causas que la generan.
Los compromisos internacionales que México ha suscrito van, precisamente, en la lí­nea de promover la equidad de género. Diversas organizaciones coinciden en que el espacio municipal, por sus características, tiene un enorme potencial para promover acciones afirmativas y políticas públicas para desmontar la cultura patriarcal y para promover la equidad.
No resultó ocioso ubicar al “CIAVI-Casa de la mujer” en Desarrollo Social, especialmente si se considera que “uno de los mayores obstáculos y desafíos que enfrentan los países para lograr un desarrollo humano y sostenible es la persistencia de la inequidad y la injusta desigualdad de oportunidades que ocurre entre clases sociales, entre comunidades étnicas, entre la ciudad y el campo, y entre los hombres y las mujeres. De acuerdo a la ONU “la más persistente de estas disparidades es la que prevalece entre hombres y mujeres, en desmedro de éstas” [3].
Sin embargo, la actual administración podí­a avanzar aún más en la definición de una polí­tica para la equidad de género estableciendo una dirección o departamento específico para dicho objetivo. Es decir, no únicamente retirar al CIAVI del DIF y reubicarlo en Desarrollo Social, sino incluso ubicar al CIAVI a nivel de dirección municipal encargada de diseñar e implementar la política para la equidad de género del Ayuntamiento de Mérida, dotándola de personal y recursos suficientes para este trabajo. Esta decisión sentará incluso un precedente para próximas administraciones municipales y para los demás ayuntamientos del Estado que requieren con urgencia desarrollar sus planes y programas con perspectiva de género.
Para fundamentar lo anterior citamos la guía del PNUD que, al revisar distintas experiencias municipales, asienta que “El rango de jerarquía (de una institución municipal de la mujer) oscila de Secretaír­a, Subsecretaría, Dirección, Departamento hasta una oficina perdida entre otras, comúnmente ubicadas dentro del sector de Acción Social, Desarrollo Social o Servicios Sociales, según se lo denomine” [4].
Las políticas para la equidad requieren una visión integral que pueda dar soluciones estratégicas y eficaces, articulando los esfuerzos de otros ámbitos de gobierno.
No está de más expresarles nuestro temor acerca de que, ubicada en el DIF, la Casa de la Mujer podrí­a desdibujarse al ser utilizado el personal ya capacitado en género, como abogadas y sicólogas, en otros programas de ese centro de asistencia social.
Consideramos indispensable que esté a cargo del CIAVI una persona con experiencia y trayectoria en el campo de la equidad de género y en la defensa de los derechos de las mujeres. Sería muy conveniente que, para seleccionar a la persona indicada, se consultara a las organizaciones civiles y a personas expertas en el tema de la equidad.
Anexamos, como un aporte del Equipo Indignación a la planeación municipal, la “Guí­a para la formulación y ejecución de políticas municipales dirigidas a mujeres, del PNUD”.
Confiadas en que las inquietudes planteadas en esta comunicación serán valoradas y atendidas, aprovechamos para saludarles cordialmente.

Por INDIGNACIÓN
Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C.

 

Martha Capetillo Pasos

c.c.p. Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, solicitándole revise los planes y programas de los municipios de Yucatán desde la perspectiva de género y, si es el caso, emita una RECOMENDACIÓN GENERAL.
c.c.p. H. Congreso del Estado de Yucatán, solicitándole haga uso de sus “buenos oficios” para exhortar a los Ayuntamientos a establecer oficinas municipales de la mujer y la ejecución de planes y programas con perspectiva de género.

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